Fortificar la leche materna: ¿qué efectos tiene en la osmolalidad?

Un estudio español demuestra que la fortificación proteica aumenta la osmolalidad, aunque dentro de rangos seguros. Esto refuerza la importancia de contar con osmómetros en neonatología para garantizar una nutrición segura.

Bebés prematuros y el reto de la nutrición

Los bebés prematuros presentan un alto riesgo de desnutrición, lo que puede derivar en un crecimiento deficiente y en una menor masa libre de grasa al alcanzar la edad equivalente a un recién nacido a término¹. Esta condición aumenta la probabilidad de sufrir problemas de salud a largo plazo, como trastornos del desarrollo neurológico, obesidad y alteraciones metabólicas¹.

Para prevenir estas complicaciones, se ha extendido la práctica de fortificar la leche materna (LM) con proteínas, calorías y micronutrientes adicionales². De hecho, investigaciones recientes muestran que los bebés extremadamente prematuros alimentados con leche fortificada crecen más rápido y presentan una mayor circunferencia craneal que aquellos alimentados con leche no fortificada³.

El papel de la osmolalidad en la leche materna fortificada

La leche materna tiene una osmolalidad natural cercana a 286 mOsm/kg, adecuada para mantener el equilibrio hídrico del neonato⁴. Sin embargo, al añadir nutrientes, este valor puede elevarse.

Según la Academia Americana de Pediatría y la ESPGHAN, no se recomienda superar los 450 mOsm/kg en la alimentación del lactante, aunque algunos expertos sitúan el rango seguro entre 400 y 600 mOsm/kg⁵⁶.

Por ello, medir la osmolalidad de la leche materna fortificada resulta esencial para garantizar la seguridad neonatal. Con un osmómetro, los profesionales sanitarios pueden comprobar este parámetro de forma rápida y precisa⁷.

El estudio realizado en España

Entre 2018 y 2019, el Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia, en colaboración con el Banco de Leche Materna de la Comunidad Valenciana (BLMCV), llevó a cabo un estudio pionero⁸.

Se analizaron muestras de leche donada que no cumplía criterios clínicos de administración, pero que pudo utilizarse con fines de investigación gracias al consentimiento informado de las donantes. El objetivo fue claro: determinar la osmolalidad real de la leche humana tras su descongelación y posterior fortificación.

Metodología del análisis

  • 6 madres sanas
  • 4 esquemas de fortificación + leche sin fortificar
  • Medición en 4 tiempos (0, 4, 9 y 24h)
  • Conservación refrigerada (2–8 °C)
  • Uso del osmómetro unimuestra de Advanced Instruments, que mide la osmolalidad mediante depresión del punto de congelación⁸

Resultados del estudio

  • Fortificación con vitaminas: no produjo un aumento clínicamente relevante en la osmolalidad.
  • Fortificación con proteína modular (PreNAN FM85©): sí produjo un incremento significativo, que aumentó con el paso del tiempo.
  • Valores finales: aunque superiores a los declarados en ficha técnica, se mantuvieron dentro del rango seguro (400–600 mOsm/kg)⁸.

Conclusiones principales

La suplementación proteica aumenta la osmolalidad, pero dentro de límites seguros.
Es posible preparar la leche fortificada una vez al día y conservarla refrigerada hasta 24 horas.
La fortificación con multivitamínicos no supera el umbral de seguridad.

En definitiva, estos resultados subrayan la necesidad de medir la osmolalidad en leche materna fortificada como procedimiento rutinario en UCIs neonatales y bancos de leche materna.

El osmómetro, utilizado en este estudio, garantiza una medición precisa y rápida, ayudando a asegurar una nutrición personalizada y segura para los recién nacidos más vulnerables.

Referencias

  1. Moro GE, Arslanoglu S, Bertino E, et al. Human milk in feeding premature infants: Consensus Statement. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2015;61 Suppl 1:S16–S19. doi:10.1097/01.mpg.0000469974.51419.ce
  2. Agostoni C, Buonocore G, Carnielli VP, et al. Enteral nutrient supply for preterm infants: Commentary from the ESPGHAN Committee on Nutrition. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2010;50(1):85–91. doi:10.1097/MPG.0b013e3181adaee0
  3. Salas AA, et al. Early Human Milk Fortification in Infants Born Extremely Preterm: A Randomized Trial. Pediatrics. 2023. doi:10.1542/peds.2023-061603
  4. Pearson F, Johnson MJ, Leaf AA. Milk osmolality: Does it matter? Arch Dis Child Fetal Neonatal Ed. 2013;98(2):F166–F169. doi:10.1136/archdischild-2012-302529
  5. American Academy of Pediatrics. Nutritional needs of preterm infants. Pediatrics. 2012;129(3):e827–e841. doi:10.1542/peds.2011-3553
  6. Ellis ZM, Tan HSG, Embleton ND, et al. Milk feed osmolality and adverse events in newborn infants and animals: A systematic review. Arch Dis Child Fetal Neonatal Ed. 2019;104:F333–F340. doi:10.1136/archdischild-2018-315946
  7. Kreissl A, Zwiauer V, Repa A, et al. Effect of fortifiers and additional protein on the osmolality of human milk: Is it still safe for the premature infant? J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2013;57(4):432–437. doi:10.1097/MPG.0b013e3182a208c7
  8. Hospital Universitario y Politécnico La Fe, Banco de Leche Materna de la Comunidad Valenciana. Estudio sobre la osmolalidad de la leche materna fortificada con osmómetro Fiske 210. 2018–2019. Disponible en: PDF

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