Productos y Servicios

Newsletter

Suscríbase para recibir en su email información exclusiva.

Nombre: 
Email:
Acepto las condiciones

 

 

 

 

 

Rosa Passarell

 



Asesora  Científica , socia desde 1992

 


Acabé la carrera de Farmacia a finales de los 80 con un fuerte dolor de estomago. Quería aplicar todos mis conocimientos, pero no quería trabajar en una farmacia ni encerrarme en un laboratorio, qué puc fer , qué puc fer... Mientras lo pensaba, deje mi dirección en la bolsa de trabajo de la Facultad, hice la Tesina en el Laboratorio  del Dr. Sabater Tobella, toda una  autoridad en bioquímica, pero yo me aburría terriblemente haciendo análisis interminables en el laboratorio. Trabaje en varias  farmacias, pero  no me gustó nada tener que hacer de dependiente de medicamentos. Los clientes venían con las cajas vacías de medicamentos y te decían que les dieras una igual, cuando les preguntabas para qué  querían ese medicamento  te llevabas sorpresas descomunales. Como aquella mujer que me pedía Clamoxyl  porque creía que eran vitaminas y hacia tres meses que lo tomaba, o aquel que pedía  descongestionante nasal para limpiarse la nariz. Seguramente si hubiera sido mías las farmacias habrían cerrado a los 4  días, la gente me  pedía  medicamentos que yo estaba convencida que no necesitaban. Así que un día recibí la llamada que cambiaria mi vida. Mi madre me dijo:  Nena t'ha trucat el Sr Caceres, aqui tens el telefon. Llamé sin saber quién era y me dijo que  quería entrevistarme para trabajar en su empresa. Entonces no existía internet, así que  fui  sin tener la más remota idea de que sería la empresa, pero el nombre me gustó:  Servilab,  así se llamaba entonces. Se trataba de vender  Instrumentación científica para laboratorios. Yo no tenía demasiada experiencia con equipos de laboratorio ya que en las practicas de la facultad veíamos los equipos de lejos, solo los profesores  podían tocarlos. No era muy habladora, pero me atreví y le dije: Miri ,Sr Caceres  jo de tot aixo no en se, pero la feina m’interessa i jo  puc apredre a fer-ho be . El debió de pensar que mi falta de experiencia podría suplirse con mi entusiasmo y así fue como empecé  a desarrollar mi carrera profesional en el campo de la   tecnología médica, un mundo apasionante.

El Sr. Cáceres era técnico electrónico de profesión y emprendedor de vocación. Me dejo un montón de manuales que estudiar y una lista de clientes a visitar. Yo estudiaba y estudiaba todos aquellos manuales sin entender la mitad hasta que un día el Sr Cáceres me dijo. Qué fas aquí encare? Surt a visitar!. Así que con una maleta llena de catálogos me fui a visitar clientes por toda España. Cada vez que visitaba un cliente aprendía una cosa más, cuáles eran sus necesidades, cuál era mi competencia...Y aprendí a  hablar con los clientes, a sortear problemas, a conocer cómo funciona la administración de los hospitales, cómo funcionan las multinacionales... Cuando llegaba a la oficina el Sr. Cáceres y yo hablábamos de cómo me había ido el día y el siempre me daba ideas, o me decía: qué dius? Aixo es impossible!

Me acuerdo ahora de aquel cliente que me pregunto algo que no supe responder y  que me dijo: srta, voste está molt verda, oi?. O aquella doctora  que me preguntó que garantías le daba  yo que Tecil seguiría existiendo el año siguiente. Pero la empresa siguió y tanto que siguió.

Fue una lucha desigual, una pequeña empresa de instrumentación científica contra  empresas multinacionales  que cada vez se hacían mas grandes como Abbott, Roche, Siemens,... Entonces no existía la gran red, ni el teléfono móvil, ni las tarifas planas . Debía cargar con todos los catálogos, los presupuestos  y esperar hasta que conseguía que me atendieran.

Poco a poco fuimos creando nuestra cartera de clientes y ahora contamos con una excelente clientela  fiel que ha ido creciendo junto con nosotros. En el 2006  dimos  un gran paso adelante, al obtener la certificación ISO 9001 e ISO 13485 tanto para la distribución como para el diseño y fabricación de equipos propios.

Hoy en día, Tecil  ya no es  una pequeña empresa local, ahora somos conocidos en todos los continentes, pero no hemos perdido nuestra característica principal, la que nos hace únicos: el trato  personal  de un equipo altamente motivado con nuestros clientes. Nuestros clientes y nuestro equipo son  nuestro tesoro.